Trauma por agresión sexual

La agresión sexual rompe algo muy profundo: la sensación de seguridad, el vínculo con el propio cuerpo y, muchas veces, la forma en la que te ves a ti misma/o.

Es habitual que aparezcan emociones como culpa, vergüenza, miedo, confusión o incluso desconexión. También puede haber dificultades en la intimidad, en las relaciones o una sensación constante de alerta.

Nada de eso es casual. Son respuestas de un sistema que ha intentado protegerte.

En terapia encontrarás un espacio profundamente respetuoso, seguro y sin juicio, donde poder:

No necesitas estar preparada para contarlo todo.
No necesitas “haberlo superado” para empezar.

Acompaño este proceso con sensibilidad, cuidado y respeto absoluto por tus tiempos, ayudándote a transformar el dolor en integración, y la herida en una parte de tu historia que ya no te define.