Acompaño este proceso con sensibilidad, cuidado y respeto absoluto por tus tiempos, ayudándote a transformar el dolor en integración, y la herida en una parte de tu historia que ya no te define.
Trauma por agresión sexual
La agresión sexual rompe algo muy profundo: la sensación de seguridad, el vínculo con el propio cuerpo y, muchas veces, la forma en la que te ves a ti misma/o.
Es habitual que aparezcan emociones como culpa, vergüenza, miedo, confusión o incluso desconexión. También puede haber dificultades en la intimidad, en las relaciones o una sensación constante de alerta.
Nada de eso es casual. Son respuestas de un sistema que ha intentado protegerte.
En terapia encontrarás un espacio profundamente respetuoso, seguro y sin juicio, donde poder:
- Nombrar y elaborar lo vivido sin presión ni revictimización
- Comprender tus reacciones desde el cuidado, no desde la culpa
- Procesar el trauma con EMDR de forma progresiva y contenida
- Recuperar la conexión con tu cuerpo desde la seguridad
- Reforzar tu autoestima, tus límites y tu capacidad de elección
No necesitas estar preparada para contarlo todo.
No necesitas “haberlo superado” para empezar.